DÍA 8 (18/02/2012)
Con los visados para sesenta días pegados en nuestros pasaportes nos dirigimos hacia la estación de autobuses. Una nube de personas nos rodea al acercanos a las taquillas preguntándonos cual es nuestro destino. Lo más gracioso es que parecen enfadarse cuando rechazamos su ayuda , a pesar que tanto ellos como nosotros sabíamos que esa ayuda no es para nada gratuita. Algo estresados conseguimos subirnos en un autobús con enormes sillones. Nos sorprende ver que el paisaje son miles y miles de palmeras en lugar de selva. Así que después de cinco horas de ver palmeras y algún que otro bonito paisaje todavía virgen, llegamos a Penang. Una ciudad enorme, como todo aquí en Malasia. La isla donde se encuentra George Town y nuestro alojamiento resulta ser mucho más grande de lo que por los mapas parecía. Como ya parece ser costumbre, llegamos de noche y sin saber ni donde estábamos, pero gracias a la infinita amabilidad de la gente de Malasia llegamos sin problemas.
Penang no nos a dejado grandes historias para contar. Recorrimos un parque nacional, donde vive un mono con bastante mal humor. Paseamos por la ciudad y degustamos, sin mucho éxito algunos de sus platos típicos, y es que Penang es la capital gastronómica del país. Quizás es que no nos hemos acostumbrado a comer rodeados de malos olores y con cubiertos algo sucios, o simplemente no estemos teniendo mucha suerte para escoger buenos lugares, pero no terminamos de encontrarle el gusto a esta comida, muy picante en la mayoría de sus platos.
Aupa chavales!! he akabado aqui de chibirita! madre mia, ole vuestras pelotas (y ovarios)!! Ya m dijiste algo Ruben hace tiempo de k la idea de este viaje rondaba tu cabeza, pero no tenia ni idea de que ya teniais fecha..
ResponderEliminarpues nada, os deseo lo mejor! Ondo pasa!
Moro.