Parece
ser que el paraíso siempre se esconde tras un viaje lleno de
dificultades. Al igual que para llegar a Koh Lipe tuvimos que
soportar un viaje horrible, la travesía en barco entre estas dos
islas nos tenia guardada una pequeña sorpresa. Mientras todo el
mundo dormía por la resaca de la fullmoon, empezamos a oler que algo
se estaba quemando, nada bueno teniendo en cuenta que estábamos en
un barco. Un tipo se acercó a la chica que se sentaba a nuestro lado
y tras despertarla le susurró, como para que no cundiese el pánico
“the boat is on fire”. Todo el mundo se empezó a inquietar y no
sé si con calma o más bien empanamiento empezamos a salir a
cubierta para ver como una nube de humo negro salia del motor justo
debajo de nuestros equipajes.
Tras
una hora a la deriva “entretenidos” viendo como a unos kilómetros
se formaba un tornado en el mar, el capitán con los motores al
mínimo puso de nuevo rumbo a Koh Tao.
Recomendados
por varias personas nos dirigimos al sur buscando a el Brujo, quien
lleva una escuela de buceo en castellano. Nos alojamos en una cabaña
situada en la ladera al lado de la escuela de buceo con vistas desde
la cama a toda la bahía y al amanecer.
Dejamos
pasar los días sin nada más que hacer que adaptarnos al ritmo
isleño, comer bien, dar un paseo en kayak, aprender a abrir un coco,
hacer snorkel entre miles de peces de colores, tiburones, barracudas,
nadar con un tortugón gigante y algún que otro trigerfish, unos
peces bastante grandes y graciosos con dientes de humano que si por
accidente atravesabas su territorio se tiraban a morder.
Por
fin nos decidimos a sacarnos el titulo de buceo. Oihane empezó con
alguna molestia en el oído el primer día pero no tardó mucho en
cogerle el gusto a estar debajo del agua. Bucear los dos
prácticamente solos rodeados de tanta vida y un mundo tan distinto
ha sido una experiencia inolvidable, y buena culpa de ello también
la tienen quienes nos enseñaron, desde el Brujo hasta el último
instructor y dive master, y por supuesto los nuestros, Sammer y Anna.
Con ellos hemos pasado buenas tardes en su casa, en un barrio de
cabañas preciosas protegidas por tres perras medio mineras y un
ejercito de guecos. Hablando con ellos hemos podido descubrir muchas
realidades que no se enseñan y se maquillan, supongo que para no
dañar la perfecta imagen que este país ofrece al turista.
Llevábamos
a penas dos semanas en la isla y ya empezábamos a notar el “síndrome
de Koh Tao”. Y es que esta isla te atrapa, su gente, la vida sin
más preocupaciones que donde te darás tu próximo baño, la
felicidad que se respira...
No
recuerdo otra cosa que me haya costado tanto en lo que llevamos de
viaje como levantarme para ir a comprar el billete a Bangkok. En esta
isla he cumplido mi veinticuatro cumpleaños, y por segundo año
consecutivo debajo del agua, un regalazo de Brujo. Además los amigos
que hemos conocido aquí nos han hecho sentirnos como en casa.
Nuestro
viaje sigue y muchas cosas nos esperan, pero no creo que hubiésemos
podido dejar Koh Tao sin la esperanza de guardar algo de dinero para
volver antes de terminar nuestro viaje.
Nota: La escuela de buceo con la que hicimos los cursos se llama IHASIA, está en Chalok Baan Kao al sur de la isla, la lleva "el Brujo". Hay mucho ambiente de spanish y los cursos se pueden hacer en castellano. Si queréis bucear os recomendamos que ni miréis más, los precios están muy bien y la calidad de todos los instructores es inmejorable. Además si le comentáis a Brujo que descubristeis la escuela por nuestro blog os hará un 5% de descuento.
Nota: La escuela de buceo con la que hicimos los cursos se llama IHASIA, está en Chalok Baan Kao al sur de la isla, la lleva "el Brujo". Hay mucho ambiente de spanish y los cursos se pueden hacer en castellano. Si queréis bucear os recomendamos que ni miréis más, los precios están muy bien y la calidad de todos los instructores es inmejorable. Además si le comentáis a Brujo que descubristeis la escuela por nuestro blog os hará un 5% de descuento.
Rolito!!! Nuestro perro adoptivo que nos seguía a todas partes!!
Un mini escorpión en nuestro baño, que mal rollo!!
Robusto! El gueco guardián de nuestra cabaña!!

Anna queremos una foto tuya en el agua!! Aquí faltas tú!!